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martes, 12 de agosto de 2014

Capitulo 10 ❤ DQMQ ❤

A la mañana siguiente mi cabeza pesaba como si llevara la bola del mundo encima, no podía apartar de mis oídos cada una de las canciones que bailamos la noche anterior. Mientras me iba estirando por el pasillo, recordé vagamente a Silvia mareada en el suelo y rápidamente fui a ver como estaba.

Al pasar a la habitación y ver que no estaba, un escalofrío recorrió mi cuerpo. Una mezcla entre miedo y culpabilidad.

Bajé las escaleras lo más rápido que pude y para mi sorpresa, Silvia estaba entrando por la puerta con una caja de Dunkin Coffee.

- ¡ Idiota! ¿Sabes el susto que me has dado? - Dije bastante alterada.
- ¡Relájate! Mira te he cogido tu favorito. - Me respondió como si nada pasara.

Pasé al salón y allí estaban todos. Incluido mi tío.



Food 🍩


- Anda dormilona, ven aquí. - dijo mi tio tratando de hacer una gracia.

- ¿Qué hora es? ¿Porqué no me habéis llamado? - dije mientras cogía un donut.

- Tranquila Gisel. Todo esta controlado.- dijo Carlos muy seguro.








Después de desayunar y hacer algún que otro comentario sobre la fiesta, escuché mi móvil sonar. "Mierda" pensé. Seguro que era mi madre histérica por no haber vuelto a la casa de mis abuelos.

Subí las escaleras tan rápido como pude pero al llegar se habia cortado la llamada. Mire la pantalla del movil. 15 llamadas. 32 whatsapp. Todos de mi madre.

Nos habíamos metido en un buen lío. Hablé con mi tío y le comenté lo sucedido. Su seguridad era tal que no se puso nervioso ni siquiera un instante.

- Dame el móvil. - dijo mientras lo cogía.

- Pero.....- empecé a hablar sin éxito.

- ¿Clara? Soy Carlos, mira que ayer nos quedamos viendo una peli después de las pizzas y se nos hizo un poco tarde...ahora las chicas estan dormida. Nos vemos más tarde. - dijo de un tirón y después colgó.

- ¡¡Qué bueno eres!! - dijo Sonia enseguida.

-Querrás decir que bueno estoy, ¿no? - siguió coqueteando con la impresionada de Sonia.

- Mmmm...también. - Respondió la rubia de mi amiga.

- ¡Basta ya! Por lo menos no roneéis delante mía.

Como sabían que me molestaba lo hacían más a propósito, y para darme todavía más en las narices, empezaron a hacer una guerra de cosquillas.

Mientras intentamos hacer un complot contra mi tio llamaron a la puerta. Voy dije. Fui a abrir la puerta con una camiseta azul de tirantes finos y un culotte de color turquesa que utilizaba como pijama. No se porque pero me sentía agusto y en otras ocasiones me hubiera cubierto con alguna chaqueta pero esta vez decidí no hacerlo.

- ¿Quién es? - dije mientras abría la puerta.



Untitled


Mi cara era un poema.

Rasgos de felicidad, mezclada con incertidumbre y porque no decirlo excitación.

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