Siempre que íbamos ahí me tocaba compartir habitación con la pesada de mi hermana.
Mientras deshacíamos las maletas, Paula empezo a cogerme los sujetadores y a ponerselos mientras decia:
- Mira soy Gisel y me creo mayor.
Otras veces hubiera entrado al trapo, pero ese dia no me apetecia.
Entre unas cosas y otras llegó la hora de comer. Lasaña. Era lo que hacia mi abuela siempre que ibamos.
- Te ha salido buenisima, como siempre.- dije mientras le plantaba un beso en la mejilla.
- ¡Ai! Tu siempre tan cariñosa.- dijo mi abuela.
Durante la comida hablamos de todo un poco; economia, deportes, estudios... despues de recoger la mesa y la cocina les dije que me iba a ir a dormir un poco y así fue. Me tumbe en la cama y me puse musica hasta que cogi el sueño. Pablo Alboran. Sus canciones me inspiraban tranquilidad. Cai dormida. Poco despues oi como vibraba mi movil, abri como pude los ojos. Vi a Paula en la cama de al lado, con mi movil en la mano.
- ¿ Se puede saber que estas haciendo? - dije mientras me sentaba en la cama.
- Nada. Solo lo he cogido para jugar...
- ¿Y tu no sabes que hay que pedir permiso? Dame mi movil.
- Pero mamá me ha dicho que puedo cogerlo.
- Me da igual que te haya dicho mama. Damelo.
- No.- dijo vacilando.
- Mira niñata me tienes harta, como no me des el telefono ahora mismo te vas a enterar.
- ¿ Que vas a hacerme? Tienes las de perder.- me dijo Paula mientras insinuaba que tiraria el movil.
Con los gritos mi madre se había enterado y paso al cuarto.
- ¿Se puede saber que esta pasando aquí?
- Pues lo de siempre, que la niña malcriada ésta me ha quitado el movil.
-Pero tu me has dado permiso.- replico mi hermana.
- ¿No podeis hacer un esfuerzo por entenderos? Gisela si estabas durmiendo no veo problema en que coja el telefono.
-Ya mamá, pero ahora estoy despierta y lo necesito. Ademas el telefono es algo personal y privado.- conteste mirando a la estupida de mi hermana.
-Me da igual, no quiero oíros mas. Comportaros como adultas.
Era superior a mi, creo que era la unica persona capaz de sacarme de quicio. Me levante y me di una ducha, lo necesitaba. Me cambie de ropa. Cogi unos short vaqueros y una camiseta azul. Me mire al espejo. Fui mirando poco a poco todas las partes de mi cuerpo. En un instante tuve un arrebato. Cogi unas tijeras y corte mi camiseta, por encima del ombligo. Cogi el estuche de maquillaje de mi madre y empece a pintarme. Un poquito de colorete, rimmel y listo. ¡ Me gustaba!
Necesitaba un cambio; aceptarme y algo me decia que iba por el buen camino.




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