Sus ojos me miraban penetrantemente, tanto que hacían que mi corazón se acelerase a un ritmo para mi desconocido.
- ¡Gracias! - Fue lo único que pude decir, mientras huía literalmente de la barra.
Me reencontré con las chicas, y aun podía notar un tono rojizo sobre mi cara. ¿Qué me estaba pasando?
Estuvimos toda la noche bailando, riendo y pasándolo en grande. Sara sobre todo. Pudo hablar con Mario casi toda la noche y por lo que pudimos ver había mucha química entre ellos. No llegaron a nada más, pero yo creo que fue por la timidez de mi amiga con los chicos.
Por otro lado, Sonia estuvo toda la fiesta hablando de mio tío Carlos. Resultaba un poco empalagosa, y de verdad, me molestaba la posibilidad de que pudieran llegar a algo. Y es que mi tío era un ligón empedernido.
Yo estuve intentando cruzar alguna que otra mirada con el chico misterioso del paseo marítimo pero no tuve mucha suerte que digamos. El local estaba lleno y no daban a basto.
Eran las 6,30 de la madrugada y decidí llamar a mi tío para que viniera a recogernos. Silvia se había pasado con la ginebra y se había puesto malisima.
Carlos llegó rápidamente a la parte de detrás de la discoteca donde estábamos todas esperándole. Hay que reconocer que se puso un poco nervioso por la situación. Estábamos saliendo a escondidas de mi madre y algo así podría a llegar a oídos de la "ogro" de mi madre.
Entre mi tio y yo, la llevamos al coche y fuimos hacia mi casa. Ari y Sara se fueron andando porque no cabíamos en el coche.
Nada más llegar a casa, la pusimos en el sofá y le preparamos un paño con agua fría para ponérsela en la frente.
- Gisel, tranquila. Esto no es nada....A mi me ha pasado esto muchas veces.
- ¿Pero y que hacemos? ¿Preparo un café? - dije un poco temblorosa.
- Si, pero échale una cucharita de sal. - contesto el experto en fiesta de mi tío.
- ¿Sal? ¿Querrás decir azúcar? - dije extrañada.
- Hazme caso. - Respondió.
Fue tomarse el café y reaccionar. Mi tío sugirió subirnos a las habitaciones y descansar.
- Subir a las habitaciones y acostaros. Mañana se quedará en un dolor de cabeza. Yo me quedaré en el sofá.
- Ok tito, llámame mañana. - le dije mientras le di un beso en la mejilla.
Metimos a Silvia en la cama de mi hermana. Ari, Sara, Sonia y yo dormimos en la cama de matrimonio de mis madres. Estábamos un poco asustadas y no queríamos separarnos.
No hizo falta mucho tiempo, y en poco nos quedamos todas dormidas.




No hay comentarios:
Publicar un comentario